
Primera convocatoria Concurso internacional - Publicado en el libro "Somos patrimonio" No 1. Convenio Andrés Bello - 91 experiencias de Apropiación Social de patrimonio Cultural y Natural - 1999.
EL VALLE DE GUASCA,
UNA RESERVA DE VIDA QUE HAY QUE PROTEGER Y CONSERVAR
INTRODUCCIÓN
Actualmente, este apacible lugar está habitado por descendientes de muiscas y españoles, que por siglos han sabido servirse de la naturaleza en forma racional. Como hábiles agricultores, viven del producto de la tierra y de la crianza de animales, y llevan con orgullo sobre sus hombros una ruana, tradición heredada de sus antepasados y típica de las regiones aledañas a los páramos.
En medio de este hermoso paisaje se levanta solitaria y silenciosa una pequeña capilla que data del siglo XVIII y que fuera entonces, iglesia doctrinera de los Dominicos establecidos en el poblado de Guasca para convertir a los indígenas a la religión católica. Hoy esta reliquia es blanco infalible del lente de una cámara, deleite de los ojos de los transeúntes que pasan por sus alrededores, inspiración de poetas y artistas, nido de golondrinas, símbolo de una época, arte hecho arquitectura y orgullo de los campesinos que crecieron contemplándola y admirándola.
Pero a pocos pasos de este monumento aparecieron unas industrias de extracción de gravilla que amenazaban con extinguir la memoria histórica de los habitantes de la región, su fauna, su flora y su paisaje, pues sólo veían en el valle Eldorado que los españoles nunca encontraron. La comunidad, indignada, echó mano de las leyes, acudió a los organismos encargados de la protección del medio ambiente y, al no obtener ayuda, se organizó en
A mediados de 1988
Quienes habitan sus alrededores vieron con extrañeza y desagrado cómo en pocos meses el paisaje natural iba desapareciendo, los alisos fueron tumbados y reemplazados por una maquinaria que acabó con la tranquilidad y el silencio del valle de Guasca. Al sonido del correr del agua y al canto de ranas y pájaros se impuso el ruido de las excavadoras y de la trituradora de piedra que retumbaba, incluso durante la noche. Por si fuera poco, las aguas del río Siecha, al igual que las acequias de servidumbre fueron contaminadas con aguas residuales, y el verde paisaje se transformó súbitamente en montañas de lodo y en lagunas de aguas estancadas.
Para empeorar la situación, en 1988, la alcaldía de Guasca, sin el correspondiente permiso de
ESTRATEGIAS DE ACCIÓN
Ante tal indiferencia por el deterioro ambiental, y frente al desconocimiento general del Código de los Recursos Naturales vigente, el actual director de Asosiecha solicitó al Consejo de Monumentos la declaratoria de
Adquiere una especial importancia lo referente a la conservación futura de
De acuerdo con
Ante la necesidad de obtener suficientes argumentos, tanto legales como técnicos, la comunidad solicitó el apoyo al Ministerio de Minas y Energía, el cual afirmó:
Las compañías establecidas allí han modificado el patrón de uso de la tierra, de vocación agrícola a minera, no han iniciado la readecuación morfológica del terreno ni la implantación de barreras vivas alrededor de las explotaciones para contrarrestar el impacto paisajístico causado en el área, así como tampoco para contrarrestar los procesos erosivos [...]. Este tipo de actividad minera tiene un impacto directo sobre el recurso hídrico superficial, contamina la calidad de las aguas, modifica los patrones de escorrentía natural y en grado mayor altera los regímenes de humedad del suelo, lo que perjudica a buen número de habitantes que utilizan este recurso para consumo humano, uso doméstico, ganadero, agropecuario y piscícola.
Pero sin duda alguna el apoyo del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, con el informe de geomorfología e impacto ambiental del sector de canteras de Guasca, Cundinamarca, de octubre de 1990, fue uno de los más valiosos en la medida en que aportó argumentos científicos que posteriormente fueron ratificados por la realidad.
En agosto de 1990 se convocó al Primer Foro por
FORMAS DE PARTICIPACIÓN COMUNITARIA
Hasta este momento, las quejas ante las instituciones del Estado se habían hecho de manera aislada, a través de las organizaciones comunales ya existentes, por iniciativa personal de algunos miembros de la comunidad de Siecha. Sin embargo, la situación misma exigió la conformación de una organización que asumiera la representación legal de la comunidad de la zona, directamente afectada. Fue así como en abril de 1991, se planteó la creación del Cabildo Verde de Guasca.[3]
En febrero de 1991, la situación se hizo cada vez más crítica dada la presión de las industrias de extracción de gravilla y arena lavada, motivada por la demanda de materiales pétreos para la construcción del Embalse de San Rafael, en el municipio de
En julio de 1991, el Instituto de Investigaciones Culturales y Antropológicas, ICAN, presentó a
El Estudio del ICAN también fue desatendido por
En septiembre de 1991, el Cabildo Verde de Guasca elaboró una propuesta para la recuperación de parte del Área de Influencia de
Con estos documentos como instrumentos legales, se inició una segunda etapa de presión que exigió el cumplimiento de las normas y leyes vigentes, con la firme convicción de hacer valer los derechos de la comunidad afectada y, siempre, utilizando la palabra como la mejor arma de defensa. Sin ningún tipo de asesoría legal ni económica, la comunidad de Siecha demostró que nada vale más y que nadie puede reemplazar a una comunidad organizada, “la unión hace la fuerza”.
Por solicitud del Ministerio de Minas y Energía, de agosto de 1993, el Instituto de Investigaciones en Geociencias, Minería y Química, Ingeominas, en marzo de 1994, entregó el concepto sobre el estado de las explotaciones en el Área de Influencia de Capilla de Siecha:
La minería a cielo abierto es una actividad considerada de alto impacto sobre el medio ambiente. De otro lado, no se puede desconocer la importancia que tienen los minerales y los metales sobre el ser humano, su progreso y su destino. Dentro del contexto de los materiales de construcción en
Ante el peligro de la eventual desaparición de
Simultáneamente a este feliz acontecimiento, 1994 fue decisivo en el rumbo que tomaron las acciones relacionadas con el futuro ambiental del municipio de Guasca, debido a que, en diciembre de 1993, se expidió
Artículo 61. “Declárase
El 6 de enero y el 15 de mayo de 1994 se produjeron los acontecimientos que marcaron la etapa final de un largo proceso de lucha por la exigencia del cumplimiento de las leyes ambientales vigentes. En esos días la comunidad de Siecha se tomó pacíficamente las instalaciones de una de las industrias de gravilla[16], exigiendo la presencia de las autoridades municipales para la verificación de las licencias de explotación y el reconocimiento del estado de los predios deteriorados. Ese hecho obligó a
“Las dos empresas[17], por su sistema de explotación, están generando un gran impacto visual y paisajístico [...]. No existe recuperación morfológica de los huecos, ni remodelado de taludes [...]. Varios de los huecos explotados no presentan ningún tipo de aislamiento, ocasionando peligro de accidentalidad para los habitantes vecinos.”[18]
Estas conclusiones fueron rechazadas el 1 de junio por los empresarios de las industrias de gravilla, hecho que rompió definitivamente las conversaciones. La presión que las empresas continuaron ejerciendo se hizo sentir nuevamente el 24 de junio, a través de un artículo en el diario El Espacio titulado: “En Guasca, con el pretexto del medio ambiente, sabotean obras para desarrollo de Bogotá”.
La tensión se agudizó con la solicitud del listado general de licencias para extracción de gravilla en el municipio de Guasca, ante el director general de minas y energía.[19] La relación fue entregada el 23 de junio de 1994, incluyendo los planos de localización de las industrias. Se confirmó que a la fecha se habían radicado 42 solicitudes, correspondientes a
La conclusión a la que llegaron los pobladores de Siecha fue que el Ministerio de Minas y Energía estaba condenando a Guasca a la desaparición y con él, a la cuenca hidrográfica de los ríos Siecha, Chipatá y Aves, únicos afluentes del embalse de Tominé que constituye una importante reserva para el acueducto de Tibitó que surte de agua potable a un sector importante de Santafé de Bogotá.
A partir de ese momento se inició una campaña de denuncia generalizada. Los muros de
Durante la primera semana de julio de 1994 se llevó a cabo un bloqueo pacífico a las industrias de los alrededores de la capilla, hecho que impidió el acceso y la salida de vehículos y materiales, durante tres días. A través de los medios de comunicación, la movilización exigió la presencia de los funcionarios del Ministerio de Minas y Energía. El día 12 de julio de 1994 fueron expedidas las resoluciones 100854 y 100855 que ordenaron:
La suspensión de los trabajos de explotación por el término de seis meses para que dentro de ese plazo, se efectúe la recuperación morfológica, relleno de pozos, los cuales presentan peligro para las personas y animales y están causando la disminución de los aljibes, recuperación de servidumbres de aguas, la filtración de aguas hacia otros predios, medidas de mitigación de ruidos y la canalización de aguas que se utilicen en las explotaciones y plantas de procesamiento en forma racional, para no perjudicar al vecindario que tiene derecho a beneficiarse de las mismas. El Ministerio del Medio Ambiente o
Con el apoyo decisivo del alcalde de Guasca, se suspendieron los trabajos de explotación, la maquinaria fue retirada, y algunos de los terrenos que fueron deteriorados y abandonados, hoy se encuentran a la venta. Después de cinco años, no se ha hecho ningún tipo de recuperación por parte de las industrias que aún están obligadas a realizarla.
CONSOLIDACIÓN LEGAL DE ASOSIECHA
Mediante
Uno oye hablar a los Amigos de Siecha y se va llenando de alegría; provoca salir a gritar a los cuatro vientos: colombianos seguid el ejemplo de estos 50 compatriotas enamorados de su tierra y comprometidos a luchar por la grandeza de su terruño. Un extranjero, bastante conocedor de bellezas y paisajes, calificó el Valle de Guasca como el más bello del planeta. Doy fe de su hermosura. Yo, luchador porque los colombianos tengamos amor a nuestro pasado y arraigo de identidad nacional, me declaro conmovido al ver cómo 50 personas, entre las que hay pobladores del valle, vecinos, campesinos y algunos profesionales de Bogotá, unidos por diferentes motivos a este terruño se llevaron la mano al bolsillo y pusieron cada uno medio millón de pesos para comprar
OBJETIVOS
· Desarrollar actividades de recuperación, preservación y difusión del patrimonio cultural local y nacional.
· Incentivar la participación de los diferentes entes sociales, con miras a lograr una cultura de la organización, de la participación y la democracia, en el marco del desarrollo sostenible. Estos objetivos se concretarán con la creación del Parque Natural y Cultural de Siecha, como centro de recreación, investigación, recuperación y preservación natural, histórica y cultural de la región, a partir de las siguientes áreas de trabajo definidas como prioritarias:
Medio ambiente
Este programa pretende generar un proceso participativo que permita conocer la problemática del medio ambiente de la región y adelantar acciones relacionadas con su protección y preservación. Dentro de sus metas, a corto plazo, está la realización de un diagnóstico sobre la situación del medio ambiente de la región, que permita establecer su condición actual en términos del manejo de los recursos naturales, tanto a nivel comunitario como institucional; desarrollar un trabajo de educación ambiental para promover una actitud de convivencia y respeto por el entorno e implementar una estrategia de comunicación, que permita que los contenidos de preservación y protección de los recursos naturales sean de conocimiento general para la población y las instituciones responsables de la zona. Dentro de las actividades de recuperación y preservación del patrimonio natural se ha planteado, a partir de la creación del vivero de Asosiecha, la idea de crear un Centro de Investigación para la reproducción de especies nativas de bosque y sotobosque, en vías de extinción, como programa complementario al Jardín Botánico, propuesto en el proyecto de parque.
Participación ciudadana
Con la implementación de este programa, Asosiecha busca fortalecer la gestión local a través de un proceso de capacitación integral en asuntos locales, que involucre a la ciudadanía y a la administración municipal en sus intereses y competencias. Actualmente se está construyendo el módulo que hemos denominado Planeación Local para el Desarrollo, el cual contempla: la planeación con perspectiva de manejo de los recursos naturales (Ley 99 de 1993, de Medio Ambiente) y la planeación con perspectiva del manejo del patrimonio cultural (Ley General de Cultura, No. 397 de 1997).
Patrimonio cultural
El objetivo de este programa es promover la conservación del Monumento Nacional Capilla de Siecha como centro dinamizador de un parque cultural y ecológico, orientado a la recuperación de la memoria histórica de la región, al fomento de la educación ambiental de sus habitantes y a la definición de una política ambiental para la conservación de las fuentes de agua y del paisaje. Las actividades en proceso de implementación para la recuperación del patrimonio cultural están referidas a temas como la artesanía textil, del cual tenemos un convenio vigente con Fedevivienda,[22] cuya proyección inmediata será la conformación de una microempresa artesanal que tendrá como sede
La recuperación de la alfarería como tradición ancestral de los habitantes del valle de Guasca hace parte también de los programas a desarrollar dentro del proyecto del parque. De igual modo, como parte del proceso de recuperación de la memoria histórica de la región, Asosiecha ha estado muy interesada en apoyar los trabajos de grado que contribuyan a ello; cabe mencionar el estudio de exploración de pintura mural en
Siecha: poblamiento prehispánico y fundación de la capilla
El valle interandino de Guasca, donde se encuentra hoy la capilla de Siecha, tuvo al momento de la conquista española una población numerosa. En estas tierras ejercía control el cacique de Guatavita y eran tenidas en gran valor por otras unidades políticas muiscas, por encontrarse en ellas uno de los sitios sagrados importantes para esta etnia, como es la laguna de Siecha, en la que se celebraban fiestas y ceremonias religiosas. Según Liborio de
La palabra Siecha se deriva de xiegua o siegua, que significa agua entre colinas, lago, laguna; según Acosta Ortegón sie quiere decir agua. El historiador Vicente Restrepo dice que la palabra siecha está formada por las voces, sie: agua, y cha: varón.
En la segunda mitad del siglo XVI, en la medida en que se fue consolidando la colonia española, se dictaron leyes que marcarían el destino tanto de los indígenas como de los españoles que vinieron a establecerse en estas tierras y que señalarían una organización del espacio diferente a la que tradicionalmente tenía la población aborigen. Es así como surgieron, en primera instancia, las encomiendas que trajeron como consecuencia la imposición de tributos y el trabajo personal de los indios a favor del encomendero y, casi simultáneamente, las estancias y haciendas de españoles. El repartimiento de Guasca desde un comienzo fue dado a
Desde ese momento se inició la evangelización de los indios. Las ordenes religiosas se encargaban de la labor misional por lo que, muy probablemente, en la segunda mitad del siglo XVI, los padres dominicos levantaron en el sitio de Siecha una capilla de apoyo a su labor.
Para el mapa de Guasca, elaborado por el cura Manuel Félix de Velasco en 1758, se ubica a Siecha y a la capilla en la parte baja del territorio el “llano de comunidad donde se hallan veinte y seis casas de indios, circundando al conjunto por los molinos de Tobar y de Flores, la iglesia de Siecha, Casa de Teja, piedra naranjada y una venta, a un lado del camino de Santa Fe a Tunja, y en los otros costados
Proyecto Parque Natural y Cultural de Siecha
La propuesta de constitución del Parque Natural y Cultural de Siecha está definida a partir del concepto de parque abierto en el cual se integrarán todos los elementos que conforman el ecosistema del valle de Guasca y sus zonas aledañas, como escenario de recreación y cultura para sus habitantes y para quienes visitan la región. Con el fin de dirigir la atención en este sentido,
· Elaboración de un proyecto de estructura territorial a nivel regional que incluya los aspectos arqueológicos, urbano-arquitectónicos, socioeconómicos, culturales y ambientales de la zona.
· Elaboración de una propuesta arquitectónica que conlleve a la conservación y restauración de la capilla, así como a la recuperación paisajística del área de influencia directa.
· Elaboración de una propuesta antropológica dirigida a preservar y recuperar el patrimonio arqueológico y cultural de la región, que permita, por un lado, la definición del área de influencia histórico-cultural del parque y, por otro, la identificación de saberes y tradiciones culturales a través de la investigación participativa, que ameriten su conservación y revitalización.
· Elaboración de un diagnóstico ambiental de la cuenca de los ríos Siecha y Chipatá, con énfasis en el área de influencia del parque, señalando las condiciones físico-bióticas, culturales y socioeconómicas, que conlleve a la formulación de una política ambiental para la conservación de fuentes de agua y de paisajes valiosos.
· Elaboración de un programa de actividades educativas tendiente a promover la valoración y protección del patrimonio natural y cultural del valle de Guasca.
· Los componentes del Parque, definidos en la propuesta de recuperación de parte del Área de Influencia de
BENEFICIARIOS
Entre los beneficiarios directos del proyecto se encuentra la población local de las quince veredas que integran el municipio de Guasca, calculada en 12,000 habitantes, aproximadamente, a través de la participación de las comunidades locales, de los funcionarios públicos y de la gestión que se implementará en las escuelas y veredas. Con la ejecución y promoción del Parque Natural y Cultural de Siecha, además de los beneficiarios directos, se señala como beneficiarios indirectos a la población de visitantes, en su mayoría bogotanos, que acuden a este municipio en busca de un disfrute de la naturaleza y de sus tradiciones locales (caminatas ecológicas, pesca, recreación etc.).
CONCLUSIÓN
ASOSIECHA es un ejemplo de participación ciudadana, fruto de un largo proceso de seis años de lucha; la experiencia de una comunidad campesina que es obligada, por las circunstancias, a organizarse para conocer y defender sus derechos. Como se dice popularmente: “No hay mal que por bien no venga”.
La experiencia en Siecha es una muestra palpable de que la formulación de las leyes no es garantía suficiente de su cumplimiento ni de su vigilancia por parte de quienes están obligados a hacerlo. Como ejemplo basta mencionar que, desde el año 1974, se aprobó el Código de los Recursos Naturales, conocido como una de las mejores y más antiguas legislaciones ambientales de Latinoamérica y sin embargo, aún hoy, un cuarto de siglo después, los colombianos están abocados a la triste realidad de que “diariamente en Colombia se secan dos quebradas como consecuencia de la destrucción de los bosques de montaña. A ese ritmo, dentro de 50 años no tendremos fuentes de agua.”[23]
El valor que la comunidad de Siecha le ha dado a su tierra, a sus aguas, a su paisaje, a sus gentes y a su pasado, fue el mayor logro obtenido al final de estos años de lucha. Se abrió un nuevo camino que recuerda el poema de Antonio Machado “se hace camino al andar”, porque no existían fórmulas mágicas, porque, en un principio, la comunidad no sabía qué hacer y sus peticiones no tenían eco. De lo único que estaba segura era de que tenía razón; por eso luchó hasta el último momento. La historia estaba por escribirse y era muy importante hacerlo. Las comunidades a lo largo y ancho del país se ven abocadas continuamente a situaciones similares, ojalá esta experiencia sirva de ejemplo y esperanza para quienes, al igual que los miembros de ASOSIECHA, sueñan con un futuro mejor.
[2]. Díaz Ortiz Reinaldo. Diagnóstico del estado de conservación y recomendaciones para la intervención de la Capilla de Siecha en el municipio de Guasca. Colcultura, Bogotá, 1990.
[3]. Personería Jurídica del Ministerio de Agricultura. Resolución 634 de agosto 9 de 1991. Agradecemos el apoyo del Dr. Eduardo López Ibáñez, coordinador de Cabildos Verdes del Inderena.
[4]. Colcultura-ICAN. Programa Arqueología de Rescate, proyecto de investigación, 1991.
[5]. Dr. Eduardo Villate Bonilla.
[6]. Dra. Carmen Lucía González.
[7]. Dra. Piedad Vallejo Márquez.
[8]. Sr. Pablo Pedraza, alcalde municipal de Guasca.
[9]. Comunicación SE-743-92 de marzo 10 de 1992, firmada por María Teresa Calderón, secretaria ejecutiva.
[10]. Concepto sobre el estado de las explotaciones de materiales de construcción en la zona de influencia de
[11]. Dr. Eduardo Noguera Cotes, subgerente de desarrollo, abril 7 de 1992.
[12]. Sr. Carlos José Cifuentes Pedraza, alcalde municipal.
[13]. Dr. Hernando Lozada Isaza.
[14]. Ministerio de Hacienda y Crédito Público. IGAC. 12511.
[17]. Agregados de los Andes, Agreandes Ltda. - e Ingeniería de Gravas - Ingegravas Ltda.
[18]. Informe técnico. Visita evaluativa empresas gravilleras, área aledaña a
[19]. Dr. Víctor Manuel Rivera Monsalve, radicación Minminas 69102, mayo 25 de 1994.
[20]. Cundinamarca en cifras 1994-1995. Gobernación de Cundinamarca. Departamento Administrativo de Planeación. Unidad de Análisis y Estadística. Santafé de Bogotá, D.C., septiembre de 1995.
[21]. Ejemplo nacional. Asosiecha: la tromba muisca, Andrés Hurtado García. El Tiempo, agosto 26 de 1995.
[22]. Proyecto de capacitación y generación de ingresos para mujeres. Convenio celebrado entre
[23]. Revista Cromos, separata especial Medio Ambiente.
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